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Cómo fomentar el bienestar social dentro de la realidad actual de la pandemia

Al pensar en las consecuencias del COVID-19 y sus repercusiones en nuestra salud, es común que solo consideremos las tres dimensiones más conocidas de nuestro bienestar; es decir, nuestro bienestar físico, emocional, y mental. No obstante, al suponer que el bienestar está representado exclusivamente por estos conceptos es un error, ya que se nos está quedando fuera un componente esencial de nuestro bienestar como un todo: el bienestar social. Aunque parezca ser un concepto amplio, el bienestar social no es nada más y nada menos que la satisfacción que nosotros derivamos de crear y mantener relaciones sociales con nuestras amistades, compañeros de trabajo, familiares, vecinos, y personas con las cuales interactuamos a diario. En fin, el propósito del bienestar social es fomentar conexiones positivas con las personas que nos rodean.

Luego de analizar la definición del bienestar social, es más fácil darse cuenta de que, por más que ansiemos volver a la normalidad luego del comienzo de la pandemia, es innegable que este evento ha tenido consecuencias significativas en nuestros patrones de comportamiento e interacción con otras personas. Sin embargo, existen varias estrategias que podemos seguir para asegurarnos que estamos nutriendo nuestras relaciones sociales de una manera plena y saludable.

  1. Esforzarnos en ser consistentes a la hora de mantener relaciones con nuestros seres queridos

Al encontrarnos físicamente lejos de nuestras amistades, familiares o cualquier otra persona que estimemos, es muy fácil olvidarnos de la conexión que alguna vez tuvimos con ellos. Es por esto que, desde la perspectiva del estudio del bienestar social, es necesario que hagamos lo que podamos por mantener estas conexiones, aunque sea ocasionalmente. Esto no quiere decir que estemos comunicándonos con estas personas 24/7; más bien, la idea es que, de vez en cuando (como, por ejemplo, una o par de veces en semana), tengamos la iniciativa de iniciar una conversación con ellos o sencillamente preguntarles cómo se sienten. A la larga, esta estrategia puede ser sumamente gratificante, ya que fomenta el mantenimiento de relaciones positivas para tanto nosotros, como para las personas que reciben nuestros mensajes.

  1. Balancear nuestro tiempo personal con el social

Otro indicio de que nuestro bienestar social se encuentra en apogeo es cuando finalmente logramos crear el balance perfecto entre el tiempo que le dedicamos a otras personas y el espacio que nos concedemos para disfrutar de nuestra propia presencia. Si bien es cierto que, al principio, parecería que este balance es difícil de lograr, la idea central de esta meta es establecer prioridades de manera que tanto tu vida profesional (o académica, si usted es un estudiante) y tu vida social ocupen una cantidad razonable de tu tiempo sin sobrecargarte o agobiarte. ¿De qué vale mantener la comunicación constante con otras personas si te estás dando cuenta que esta tarea representa un estrés significativo en tu día a día? Esta pregunta ejemplifica cómo no deber ser tu vida social. Para evitar sentirse como si el bienestar social es una carga, sencillamente analiza cuáles individuos son lo suficientemente importantes como para merecerse de tu tiempo. Recuerda, no todo el mundo amerita a que saques de tu espacio para interactuar con ellos. Es importante que tengas este pensamiento en mente a la hora de decidir cómo estarás distribuyendo tu tiempo para integrar tu vida social a tu agenda. Es igualmente importante dedicar parte de tu tiempo para estar solo/a, analizar cómo te sientes y realizar actividades que disfrutes hacer por tu cuenta. Al fin y al cabo, tener una relación propia saludable es un paso fundamental para seguir antes de nutrir nuestras relaciones con los demás.

3. Mantenernos genuinos en todo momento

Estar en contacto frecuente con compañeros de trabajo, jefes, empleados, profesores o compañeros de clases es parte de nuestro día a día. Sin embargo, es común que, por temor a las expectativas de los demás, dejamos perder nuestra esencia y asumamos actitudes, posturas u opiniones con las cuales realmente no nos sentimos relacionados. Claro está: muchas veces la persona con la cual interactuemos determina cómo, en realidad, nos comportemos. Mas, sin embargo, no podemos dejar que estas interacciones alteren significativamente nuestra forma de ser, ya que los problemas de identidad son sumamente perjudiciales para nuestro bienestar social. Para contrarrestar esta tendencia a negar nuestra verdadera personalidad, proponte de antemano a priorizar tanto tus intereses como tu personalidad, y no sacrificarlos a la hora de interactuar con otras personas.

  1. Divertirnos a menudo

Aunque, a primera instancia, esta estrategia parezca ser sencilla, la verdad es que suele ser una de las más difíciles; ya que, a menudo, nos envolvemos demasiado con nuestras obligaciones y responsabilidades (ya sean académicas o profesionales), y se nos olvida tomar descansos para divertirnos u ocuparnos. Este problema se ha exacerbado significativamente con la situación actual de la pandemia, ya que muchos empleados aún trabajan remotamente, y tal vez no sientan tener el espacio para tomarse descansos o pausas dentro del ajetreo de su jornada laboral. No obstante, ha sido comprobado una y otra vez que no tomar descansos cada par de horas puede reducir nuestra productividad; e inclusive contribuir al desgaste físico o mental de una persona. Dentro de un contexto social y pandémico, divertirse puede incluir organizar videollamadas con tus amistades o seres queridos, realizar actividades o dinámicas virtuales, practicar algún pasatiempo, o ejercitarse con clases de fitness virtuales. En fin, las posibilidades son infinitas. Tan solo basta con ponernos creativos y honrar nuestra intuición sobre qué realmente nos gustaría hacer para liberar la tensión de un día laboral.

5. Rodearnos de una red de familiares y amistades positivas

Esta última estrategia es imprescindible para llevar una vida de bienestar social plena y feliz. Además, es sencilla y fácil de aplicar. Para lograrla, solamente pregúntese qué personas de las cuales usted ve a diario (ya sean amistades, parientes o compañeros de trabajo) contribuyen a su felicidad, paz interna y tranquilidad. Cuando acostumbramos a rodearnos de personas negativas, es común que, a la larga, estas actitudes influyan en nuestro subconsciente. Es por esto que, a la medida en que podamos, debemos rodearnos de personas que nos inspiren a perseverar, divertirnos, relajarnos y pasarla bien. Obviamente, no siempre tendremos el control total de seleccionar qué personas nos rodean en cada momento. En este caso, una alternativa es procurar proyectarse de manera positiva hacia los demás, convirtiéndose usted en las mismas influencias positivas que busca dentro de su oficina, universidad, hogar o cualquier otra institución en la cual acostumbra a pasar la mayor parte de su tiempo. Esto no quiere decir que seremos positivos 100% del tiempo; pero sí que hagamos un esfuerzo consciente por emular una actitud positiva e inspiradora.

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